Opinión
Enseñar a pensar para formar un sujeto ético
Buenas noches…
Estimado Dr. Marx Arriaga.
Me permito distraer tu atención para saludarte y expresar mi más enérgica condena a la forma tan burda en que, una vez más, las fuerzas más oscuras que pertenecen en los sótanos de la SEP, pretenden cancelar un proyecto educativo. Aquella institución fundada por José Vasconcelos y apuntalada después por personajes que, de una o de otra forma, con él se habían formado y se echaron a los hombros la tarea de consolidar ese gran proyecto educativo, como Jaime Torres Bodet, quien en su primer periodo (1940-1944) como secretario fundó el entonces Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM), que en su tiempo fue el sistema de educación a distancia más grande de América Latina.
En donde se formaron miles de maestros; y en su segundo periodo (1958-1964), Torres Bodet invitó a Martín Luis Guzmán, autor de novelas clásicas para entender la historia de México, como: «El Águila y la serpiente» y «La sombra del Caudillo», para colaborar con él y crear la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos, que significaron un salto cualitativo en la construcción de la escuela pública, el mismo espacio que muchos años después tú llegarías a ocupar, para recuperar ese espíritu educador que permanece en la gran mayoría de las maestras y maestros de México.
La Nueva Escuela Mexicana se miraba como ese espacio donde todos y todas contribuían a hacer realidad la utopía pedagógica, por primera vez, desde adentro de las aulas, con los principales sujetos de la relación pedagógica: los niños y niñas con sus maestras y maestros, acompañados de la familia, porque en el centro estaba precisamente la comunidad. Todo esto abría las posibilidades de construir una política educativa de Estado que terminara con las ocurrencias sexenales, mismas que con tu despido, parece que la SEP, pretende reinstalar.
Lo paradójico es también que la fecha en que eligieron para este despido burdo, coincida con el aniversario luctuoso de un gran educador de estas tierras del Sur, como lo fue el Mtro. Ignacio Manuel Altamirano, quien hizo de la cultura y educación, el gran espacio de reconciliación, algo que entendí, era uno de los fines superiores de la Nueva Escuela Mexicana. Altamirano, sin duda tenía razón cuando decía: «Estoy pobre porque no he querido robar. Otros me ven
desde lo alto de sus carruajes tirados por frisones, pero me ven con vergüenza. Yo los veo desde lo alto de mi honradez y de mi legítimo orgullo…»
No tengo duda que esa será tu mirada en tu papel de educador y creador de un proyecto para el pueblo, pensando que todavía es posible hacer de la educación el espacio de reconciliación que nos hace falta, porque la tarea de educar solo puede tener como fin, enseñar a pensar para formar un sujeto Ético. Ese era, me parece, el fin superior de la NEM, y a esa tarea educadora le haz dedicado los últimos años de tu vida en esta lucha para transformar al país.
Te mando un fuerte abrazo fraternal.
Dr. Humberto Santos Bautista
Universidad Pedagógica Nacional
Unidad 121
Chilpancingo, Gro.