Cultura
Tener en lugar de ser
“¿Vivían mejor cuando ustedes eran niños?”. Preguntaron.
En esos tiempos -dije- los hogares estaban firmemente integrados. Papá era el proveedor. Mamá era quien llevaba el orden en la casa. Comíamos juntos. Platicábamos mucho y nos inculcaban los valores de la honestidad, la veracidad y la limpieza en nuestro vocabulario. Nos inculcaron al trabajo honrado como medio de obtener lo necesario y al estudio como herramienta para ser mejores. Honrábamos a nuestra familia y a nuestro terruño con nuestra conducta diaria. Había paz.
¿No había robos, asesinatos, extorsiones?
La paz es un estado mental. La debes sentir por dentro. Es una forma de ser, de vivir. La paz es interior. De adentro sale e inunda todo lo que nos rodea. Vivir en paz es vivir en armonía empapando de amor a nuestros prójimos. Vivir en paz es amar a la naturaleza y cuidar nuestro cuerpo, nuestro espíritu. La paz es el más importante de los valores. El Maestro Jesús decía: La paz sea con vosotros. No decía que deseaba para los que lo escuchaban el dinero, la fama, la salud. Deseaba la paz porque es la fuente de la felicidad. No puede ser feliz, ni sano, ni bueno quien no tiene esa paz interior que es la base de una vida feliz.
¿Hay solución a los problemas que hoy vivimos?
Sí. El cambio de todo empieza por uno mismo. Entre tanta inmundicia y violencia debes tener paz y limpieza. La honestidad, la congruencia, la autenticidad son las características de quien se ama y se respeta a sí mismo. El cambio de esta forma de vida, con prejuicios, mentiras y violencia, empieza por uno mismo. Debemos ser como individuos factores de cambio. De cada uno depende todo.
Me dijeron gracias y se fueron.