Principal
Los maestros deben laborar en su propio terruño
He pensado que deberían ubicar a los maestros en las zonas de las que sean originarios. Mi sobrina conoce y ama a su terruño. Conoce pueblos de la zona y conoce gente. Allí ejercería el magisterio con amor, con conocimiento y con la confianza de las familias. Además, mi sobrina estaría permanentemente en el lugar que le asignaran porque tendría cerca a su esposo, a sus hijos, a toda su familia. Esto le daría más capacidad.
Yo he vivido en comunidades rurales. He sido testigo del total desapego de los maestros. De la total incomunicación con los padres de familia y del poco interés en relacionarse con los habitantes. Muchas veces no llegan. Cuando cumplen con su horario, se van rápido. No hay relación entre comunidad y maestros. Por supuesto debe haber excepciones, pero son poquísimas.
Considero muy grave que no se ubique a los maestros en la zona de su origen. Si eso fuera, el magisterio sería promotor de desarrollo porque el conocimiento de gente y territorio les daría capacidad para promover mejoras materiales, emocionales y espirituales. Serían verdaderos maestros.
La crisis de la educación es por el total desapego de los maestros con la comunidad en que laboran. Muy pocos habitantes los conocen. Muchísimos de los maestros solamente conocen la escuela. Allí llegan. De allí salen corriendo.
Yo pienso que, sobre todos los jóvenes recién egresados, deben laborar en su propio terruño, en esa zona. Es el lugar que conocen. La escuela y el hogar serán, juntos, el agente educativo más eficaz. Educar a los niños debe ser una actividad plena de amor. Solo se ama lo que se conoce. Todos conocemos muy bien y amamos mucho a nuestro terruño.
Sierra de Guerrero. 2013. Fotografía: Andrés Calvo Salazar.