Opinión
La política sin prestigio
ATREVERSE A PENSAR
Por Fl
La política, entre amplios sectores de la población, ha carecido de prestigio.
En parte, por el abuso del poder; también, por hartazgo de esperanzas fallidas.
¿Cuántas veces hemos escuchado: “a mí no me vengas con política”?
Sin embargo, desde el momento en que dos o más personas se relacionan —por la razón que sea— aparece la política.
Es presencia inevitable, diálogo común, acción constante en la sociedad.
Cuando ignoramos su importancia y nos apartamos de ella, hacemos exactamente lo que desean los dictadores: no estorbar, para que ellos puedan concentrar y abusar del poder.
Hoy, la información digital también busca convertir a los ciudadanos en especuladores pasivos y confundidos.
Hay malos políticos, como hay malos médicos, abogados, ingenieros o maestros. Pero esos elementos nocivos no desnaturalizan las profesiones.
Piénselo: si exigimos resultados, transparencia y rendición de cuentas, podemos evitar la inmoralidad política.
Nos guste o no, hacemos política todo el tiempo: en la casa, el vecindario, el trabajo, los partidos y las elecciones.
La buena política se ejerce de manera consciente y responsable.