Opinión
El amor propio para cambiar el nivel cultural, forma de vivir y la mente
Las innumerables cantinas están con las puertas abiertas e inundan las calles con música vulgar y gritos. Los habitantes, en mayoría, comen en los puestos de comida callejera. Estos puestos abundan por todas partes. No tienen higiene y salubridad está ausente de ellos. Los habitantes no pueden ser saludables. Somos una población de desconocidos porque no hay comunicación adecuada. No hay amabilidad ni respeto. Tampoco hay orden. Unos cuantos bloquean las calles casi a diario. No hay autoridad que lo impida. Las paredes están llenas de letreros, de volantes pegados y, de propaganda comercial.
Yo opino que nuestro nivel cultural es muy bajo. Defino a la cultura como una forma de vida. Nuestra forma de vivir es esa. Llena de ruidos, de basura, de vulgaridad y desorden. La solución, por supuesto, no son las autoridades.
Nuestros gobernantes viven su propio mundo.
Para ellos todo está bien. Los gobernantes no tienen interés en estos problemas. La solución somos cada uno de los chilpancingueños. Debemos cambiar nuestra mente y ser cada uno limpio, ordenado, amable y comunicativo. Deberíamos empaparnos de amor a nosotros mismos y, por ese amor, cambiar nuestra mente. Cambiando nuestra mente. Cambiamos nuestros hábitos. También debemos inculcarnos e inculcar el amor a nuestro pueblo. Debemos honrarlo con nuestra forma de vivir. Ojalá los hermanos Castro Alday puedan recorrer con su mensaje todo el estado.