Guerrero

En MORENA, la moneda sigue en el aire

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Por Manuel Ángel Rodríguez
Director del Laboratorio de Opinión Pública (LABOP)

Una de las decisiones más complejas y trascendentales que enfrentan los partidos políticos en tiempos electorales es la definición de sus candidaturas a cargos de elección popular. De esa determinación depende buena parte de la estrategia política, territorial y comunicacional con la que buscarán conquistar el respaldo ciudadano.

Hoy, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) atraviesa precisamente ese momento en Guerrero. Diversos actores políticos se disputan la posibilidad de convertirse en el rostro de la Cuarta Transformación rumbo a la elección de 2027. Sin embargo, contrario a lo que algunos pretenden proyectar, la coordinación estatal de MORENA y la eventual candidatura a la gubernatura aún no están definidas. La moneda sigue en el aire.

Ningún aspirante puede asumirse ganador anticipadamente. El proceso de selección dentro de MORENA no depende únicamente de la popularidad momentánea ni de la presencia mediática. La definición pasa por una compleja combinación de encuestas, consultas políticas, negociaciones territoriales y evaluaciones estratégicas.

Las encuestas: el primer filtro político

  1. Encuesta de preferencia partidaria
    Este ejercicio busca medir qué tan sólido se encuentra el partido frente al electorado. Un partido altamente competitivo tiene mayor margen de maniobra para seleccionar candidatos; uno debilitado necesita perfiles más rentables electoralmente y con menor nivel de riesgo político.
  2. Encuesta de conocimiento de aspirantes
    Aquí se evalúa qué tan conocidos son los distintos perfiles entre la ciudadanía. Aunque el nivel de reconocimiento es importante, no resulta definitivo. Un aspirante puede ser ampliamente conocido y, al mismo tiempo, generar opiniones negativas o altos niveles de rechazo social.
  3. Encuesta de negativos
    Se analizan los factores que podrían convertirse en vulnerabilidades electorales: cuestionamientos éticos, acusaciones de corrupción, falta de identificación con MORENA, conflictos internos o presuntos vínculos con grupos de poder y sectores delincuenciales. En muchas ocasiones, los negativos pesan más que los positivos.
  1. Encuesta de preferencia electoral
    Es la medición más sensible del proceso. Se consulta directamente la intención de voto de la ciudadanía respecto a cada aspirante.

Sin embargo, MORENA no necesariamente debe optar por el personaje más popular, sino por el menos riesgoso y el que garantice estabilidad política y competitividad electoral. En política, ganar una encuesta no siempre significa poder ganar una elección constitucional.

MORENA: una coalición de corrientes y acuerdos

MORENA no funciona como un partido tradicional vertical y homogéneo. En realidad, opera como una gran coalición de grupos políticos, liderazgos regionales y corrientes internas. Por ello, además de las encuestas, se realizan consultas formales e informales con diversos actores de poder.

Los liderazgos nacionales

La dirigencia nacional tiene la última palabra en las candidaturas estratégicas. Evalúa escenarios, ajusta criterios de paridad y, sobre todo, evita decisiones que puedan generar crisis internas o afectar al gobierno federal.

Si un perfil es considerado inviable políticamente, difícilmente será candidato, incluso aunque encabece algunas mediciones. La dirigencia nacional puede respaldar o vetar aspirantes cuando considera que representan un riesgo político o mediático para el movimiento.

Los liderazgos estatales

Los grupos políticos estatales poseen el control territorial y operativo de las campañas. Son quienes movilizan estructuras, construyen acuerdos y mantienen comunicación directa con alcaldes, operadores y liderazgos regionales.

Su capacidad de presión es determinante. Pueden potenciar una candidatura o bloquearla políticamente. A través de ellos se mide la verdadera capacidad de movilización de los aspirantes.

Los liderazgos municipales

En los municipios se define buena parte de la elección. Los operadores locales controlan estructuras territoriales, redes clientelares y mecanismos de movilización electoral.

Son quienes convierten las decisiones partidistas en operación política concreta el día de la elección.

Los grupos de poder no necesariamente políticos

MORENA también toma el pulso de sectores sociales con capacidad de influencia territorial y electoral.

  • Organizaciones de transportistas
    En Guerrero, el transporte público representa uno de los grupos con mayor capacidad de movilización. Difunden propaganda informal, influyen en colonias completas y controlan parte importante de la movilidad durante los procesos electorales.
  • Comisarios y autoridades comunitarias
    En regiones como La Montaña, Costa Chica y la Sierra, el voto comunitario aún conserva fuerza política. En muchos casos, las comunidades respaldan colectivamente al candidato previamente acordado por sus liderazgos tradicionales.
  • Sindicatos y trabajadores del sector público
    Poseen estructuras organizadas con presencia territorial y capacidad de influencia sobre miles de familias. En determinadas circunstancias, pueden convertirse en un voto corporativo decisivo.
  • Liderazgos religiosos y comunitarios
    Pastores, sacerdotes, líderes parroquiales y promotores sociales influyen en el clima político local, la percepción pública y los niveles de participación electoral.
  • Universidad y movimiento estudiantil
    La universidad continúa siendo un espacio de formación de cuadros políticos y de activismo social. Su capacidad de movilización e influencia en la opinión pública sigue siendo significativa.

El verdadero reto: evitar la fractura

Después de este complejo proceso de auscultación, MORENA designará al coordinador o coordinadora de la Cuarta Transformación en Guerrero, figura que, en condiciones normales, terminaría convirtiéndose en candidato o candidata a la gubernatura en 2027.

Sin embargo, el principal desafío no será únicamente elegir al perfil más competitivo, sino evitar una ruptura interna.

Si el seleccionado es percibido como una imposición externa o como resultado de acuerdos ajenos al equilibrio político estatal, podrían surgir resistencias internas, operaciones de desgaste e incluso rebeliones políticas que obliguen al partido a replantear su decisión.

El perfil que necesita MORENA

  1. Respaldo de un grupo político estatal con capacidad real de operación.
    2. Presencia constante y competitiva en las encuestas.
    3. Estructura territorial activa y funcional.
    4. Bajo nivel de conflicto interno.
    5. Escaso rechazo social.
    6. Cercanía política con el gobierno federal.
    7. Rentabilidad electoral comprobable.
    8. Capacidad de construir consensos y evitar fracturas.

La prioridad: estabilidad y unidad

MORENA no solamente elegirá a quien pueda ganar una elección. Elegirá, sobre todo, a quien garantice estabilidad política, cohesión interna y gobernabilidad electoral.

La decisión final no dependerá únicamente de la popularidad momentánea, sino de la capacidad del aspirante para unir grupos, reducir riesgos y mantener la estabilidad del movimiento en Guerrero.

Insisto, en MORENA, la moneda sigue en el aire.

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